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viernes, 1 de marzo de 2013

Telepinu y la hija del dios del mar

La desaparición del dios del sol es un tema recurrente en los mitos hititas. Aquí, la deidad es arrastrada a las profundidades del océano, lo que provoca la devastación sobre la Tierra.

Un día, el dios del mar estaba discutiendo con el dios del sol. Enfurecido, el primero arrastró a su rival desde el cielo para ocultarlo en las profundidades del océano. Con la desaparición del sol, la Tierra quedó sumida en una profunda oscuridad, lo que provocó que las cosechas se arrui­naran y que reinara la hambruna.
El dios de las tormentas, Teshub, mandó entonces llamar a su pri­mogé-nito Telepinu, y le dijo:
-Debes ir al mar, donde encontrarás al dios del sol. Tráelo de vuelta para que podamos devolverlo al cielo.
Al ver que se aproximaba el hijo de Teshub, el dios del mar se asus­tó y te ofreció a Telepinu la mano de su hija. Este regresó a la Tierra con su prometida volvió a colocar al dios en el cielo. Las cosechas crecie­ron, se pudo criar al ganado y los hombres prosperaron.
Sin embargo, ahí no acaba la historia, pues el dios del mar envió a un río con un mensaje para Teshub:
-Tu hijo Telepinu se ha llevado a mi hija como esposa. ¿Qué me vas a dar como dote? -Teshub acudió entonces a la diosa madre Hannahanna para pedirle consejo.
-El dios del mar me está reclamando una dote -le dijo. ¿Debo entregársela?
-Por supuesto -respondió. Telepinu se llevó a su hija y el dios del mar tiene derecho a recibir su dote.
Así que Teshub le ofreció al dios del mar mil cabezas de ganado y mil ovejas, y la armonía volvió a reinar.

0.082.4 Anonimo (mesopotamia)

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